Domingo de enero en Valpo: vamos a almorzar bajando por Urriola, son como a la una y media...sol, calor, verano.
Nos detenemos en el samáforo de Prat...se enciende la luz verde y en medio segundo, bocinazos estrepitosos. Nos movemos y seguimos el curso. a media cuadra, taco: Al trole se le soltaron los suspensores y una energía de caos se apoderaba del lugar insignificantemente concurrido y más, muchos más bocinazos. Se me aparece el apuro, la ansiedad, la impaciencia y me pregunto ¿a dónde van tan desesperados? ¿Hay algún lugar donde todos van con tanta premura que yo aún deconozco? Es Domingo y yo también ya enchufada.
Avanzamos, y al llegar a la Plaza Victoria, una mujer de más o menos 35, cruzando con luz roja, empujando una silla de ruedas que llevaba a un señor de 70???? y de su cartera colgando un niño al cual ella le gritaba: ¡corre po hueón al lado mío!
Me descompongo...no logro permanecer en el centro, me dejo arrastrar por los miles de pensamientos y juicios...Derepente Pablo me mira y veo en sus ojos mi deconexión, estoy de vuelta, es domingo de enero y respiro.

Es lunes y te veo aparecer...maravillosa observadora de ti misma, apasionada y espontanéa, humana y sensible. Eres un regalo aún en tus momentos de "enchufamiento". Recurrencia en el blog, querida amiga, tu mirada es necesaria...compártela.
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IQ